sábado, 26 de julio de 2014

Un pack de cervezas y un salvavidas

Soñamos con vivir la vida como si fuera el último sorbo de aquel vodka, o como bailar aquella canción que escuchamos ya hace años. El gran problema es que me imaginamos todas esas locuras y pocas llegan al play. Vivimos la mitad de nuestra vida planeando, y eso planes la mitad no se llevan a cabo. Y así, acabamos ahogando las penas en esos vasos vacíos.


Le dio un vuelco  el corazón. Son esos momentos, que no sabes porqué pero sabes que va a pasar algo. Se limpió las lágrimas. Abrió la puerta. Y era él. Hay personas que llegan en momentos claves. Ese era uno de ellos. Llegaba con un pack de cervezas, una pizza y una cajetilla de cigarros.

Pasarón toda la noche charlando, buscando soluciones a problemas que nunca resolverían o hablando sobre de ellos. Sus miradas se entrelazaban como las piernas en un tango. Y cuando el sol asomaba por los cristales de sus gafas, cerraron los ojos.

Él trabajaba ocho horas diarías, creía en un mundo mejor y que las sonrisas llegaban siempre a alguna boca. Sus miradas eran profundas, tenía un sexto sentido para saber que cuando un amigo necesitaba un porro y contarle algo de su vida. Buscaba un amor tipico para conseguir una familia tradicionalmente feliz, simplemente porque tenía demasiado amor para dar.

Cuando Sofía se despertó, su amigo ya no estaba. Y se dió cuenta que tenía muchos salvavidas , ya que ella era un barco a la derivada. Alguna vez, pensó que la rutina la salvaría pero falló ya que eso la ahogó mucho más su desorden.

Deseaba tener un manual para encontrar la tranquilidad,la felicidad, lo que la gente supestamente tiene. Parecía que se había saltado el camino. No entendía que le pasaba, porque no era de esas personas que se pasan las vida hablando con sus amigos del instituto.
Sin embargo, ella era la chica de las cervezas en la playa.


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