miércoles, 27 de julio de 2011

0.2

Sobrevoló un momento en el que todo parecía perfecto. Cada instante era distinto. Las luciérnagas aparecían cuando menos te lo esperabas. Su normalidad era un tanto peculiar aunque en ese instante se movía hacía su cafetería para bailar acorde a su verdadero compás.
Sus problemas se aminoraban con una taza de café. Sus manos transpiraban anécdotas y así se adueñaba de ellos. Era su locus amoenus con un café y coches que iban a gran velocidad.
Su pelo mostraba su personalidad: alocada y en el fondo con muchas ganas de amar. Su color el marrón y su bebida el ron; con cada gota su espíritu daba un bote. Frágil y difícil a la vez. Las sombras mostraban un pasado un tanto incierto. Las lágrimas no eran comunes en él, en cambio la melancolía iba de su mano y bailando al mismo son.
Las esdrújulas sus palabras favoritas y las mujeres junto a la música su verdadera pasión.